El Ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, emitió un comunicado oficial el domingo 4 de enero, en el que condenó enérgicamente la detención y secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por parte del gobierno de Estados Unidos. Según Padrino, esta operación militar, llevada a cabo en la madrugada del sábado 3 de enero, es un acto de agresión que no sólo va en contra de la soberanía de Venezuela, sino que también representa un ataque directo a la paz en la región. El Ministro enfatizó la necesidad de liberar de inmediato a los líderes venezolanos y consideró este hecho como uno de los más graves cometidos por Estados Unidos en su historia reciente con el país suramericano.
Padrino López también reveló que durante el ataque aéreo, se produjo un bombardeo en el que, según sus declaraciones, se asesinó a varios miembros del equipo de seguridad de Maduro, así como a civiles y militares que se encontraban en el lugar. Aunque los detalles precisos sobre el número de víctimas siguen sin ser confirmados, informes de prensa hablan de al menos 40 muertos. El Ministro no ofreció cifras oficiales, pero sus palabras reflejan el profundo impacto humano que tuvo esta operación militar no autorizada por el gobierno venezolano.
A pesar de la traición oficial, Padrino López pidió a la población venezolana que retome sus actividades diarias, sugiriendo que la normalidad debe continuar a pesar de la crisis política inminente. Este llamado a la sociedad puede interpretarse no solo como una tentativa de mantener la calma entre la ciudadanía, sino también como un gesto de resistencia frente a lo que el ministro calificó como una nueva etapa de intervencionismo estadounidense. Las fuerzas armadas venezolanas, de acuerdo a sus declaraciones, están preparadas para mantener el orden y defender la soberanía del país.
En una respuesta internacional, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunirá de urgencia el próximo lunes para discutir el ataque aéreo estadounidense y la captura de Maduro y Flores. La reunión, impulsada por Colombia y apoyada por Rusia y China, miembros permanentes del Consejo, pone de manifiesto la preocupación internacional por las crecientes tensiones en la región. La presidencia rotativa del Consejo, que recae en Somalia durante este mes, ha respaldado oficialmente esta convocatoria, programada para las 10:00 hora local (15:00 GMT). Esta reunión podría significar un punto crucial en la búsqueda de soluciones diplomáticas a la crisis actual.
Este giro inesperado en la política venezolana ha desatado reacciones de condena en varios sectores, tanto dentro como fuera de Venezuela. Los aliados de Maduro han increpado fuertemente la acción estadounidense, mientras que sectores opositores al régimen han expresado una mezcla de temor y esperanza ante lo que pueda venir. La comunidad internacional observa con atención el desenlace de esta situación, que podría tener repercusiones significativas no sólo para Venezuela, sino también para la estabilidad en toda América Latina. Las próximas horas serán decisivas y la atención está puesta en las medidas que tomará el gobierno venezolano y las reacciones de la comunidad global.






