Gabriela González, académica del Departamento de Administración y Economía de la Universidad de Magallanes (UMAG), analizó la reciente medida económica nacional y sus posibles repercusiones en los precios de alimentos, bienes y servicios en la región austral. En un video podcast institucional del programa «Región en Diálogo», González detalló que el aumento significativo en los precios de los combustibles en los últimos días ha generado una intensa preocupación entre la población y los sectores productivos de la Región de Magallanes. La académica advirtió que, debido a la dependencia del transporte y la geografía aislada de la región, el impacto económico es aún más profundo que en otras partes del país. «El mecanismo de estabilización de precios, que solía ser un colchón frente a estas alzas, ya no está funcionando como debiera», explicó Gonzales.
El contexto internacional, caracterizado por la escalada de precios del petróleo y el aumento del dólar, ha generado una presión económica sin precedentes sobre Chile. Según González, debemos considerar que no se trata solo de un alza aislada del crudo, sino de una crisis internacional ampliada por el conflicto en Medio Oriente y la interrupción del tránsito en el estrecho de Ormuz. La académica remarcó la gravedad de la situación al indicar que, a diferencia de las alzas habituales de entre 10 y 20 pesos, las recientes aumentos han superado los 300 pesos, lo que se siente drásticamente en el bolsillo de los ciudadanos.
González también respondió a las críticas dirigidas al gobierno por la aparente falta de medidas contundentes para mitigar el impacto económico en la población. La académica destacó las limitaciones fiscales que enfrenta el Estado, precisando que tanto el ahorro como el endeudamiento son herramientas que tienen sus límites. «El problema es que, mientras el Estado decide cómo distribuir sus recursos, hay múltiples áreas que requieren atención, como salud, educación y vivienda», remarcó. Esto pone de relieve la complejidad de intentar contener los precios de los combustibles sin perjudicar otras áreas esenciales.
El impacto en la Región de Magallanes es de particular preocupación, ya que la región depende en gran medida del transporte y de productos importados. González enfatizó que no solo el precio de los combustibles está en aumento, sino que también todos los costos asociados a la vida diaria, incluidos los alimentos y el transporte. «El efecto en cadena se siente con más fuerza aquí; la gente debe afrontar incrementos en todos los aspectos de su vida cotidiana», advirtió. Este fenómeno agrava la situación económica de una región que ya enfrenta serias dificultades por su aislamiento geográfico.
Finalmente, la académica planteó la necesidad urgente de implementar cambios estructurales que reduzcan la dependencia del exterior y permitan una mayor autosuficiencia en la región. «Es fundamental desarrollar nuestras propias industrias y diversificar la matriz energética para que no estemos tan vulnerables a las crisis internacionales», concluyó González. Este llamado a la acción no solo apunta a la actual crisis económica, sino que busca establecer un camino hacia un futuro más sostenible y resiliente para la Región de Magallanes.






