La reciente operación militar rusa en la región de Kursk ha desvelado aspectos inquietantes sobre la estrategia y las condiciones de los soldados en el conflicto con Ucrania. Un informe ha revelado que varios soldados murieron no en combate, sino por asfixia y lesiones pulmonares tras infiltrarse en el gasoducto Urengoy-Pomary-Uzhgorod, un oleoducto aparentemente desactivado. Esta insólita táctica tuvo como objetivo colarse detrás de las líneas enemigas para un ataque sorpresa, pero la operación no resultó como los altos mandos esperaban, provocando una serie de bajas inesperadas entre los efectivos rusos.
La misión se prolongó durante más de cuatro días y aunque lograron avanzar 16 kilómetros por el interior del gasoducto, el resultado fue desastroso. Fuentes del Estado Mayor ucraniano confirmaron que grupos de sabotaje y asalto rusos usaron el gasoducto para posicionarse en las cercanías de Sudzha. Sin embargo, la respuesta de las fuerzas ucranianas fue rápida y efectiva, lo que llevó a que el asalto final fuera repelido. Los informes indican que, durante la travesía, varios soldados sufrieron severas complicaciones de salud, incluida neumonitis química, como resultado de la exposición a sustancias tóxicas que se concentrarían en el interior del gasoducto.
Los testimonios de los soldados que sobrevivieron a esta incomprendida misión han puesto de relieve la gravedad de la situación. Un video que ha circulado en redes sociales muestra a los efectivos quejándose amargamente de sus condiciones, gritando «¡Estamos sentados en una tubería! ¡Esto es una tubería redonda normal!». Esta desmotivación y frustración han levantado cuestionamientos sobre la validez de las órdenes recibidas desde altos mandos. La falta de preparación y las condiciones insalubres han llevado a que más soldados sufran obstrucciones pulmonares severas, que fueron documentadas por médicos en las últimas semanas.
Los profesionales de la salud que han tratado a estos soldados han señalado que la situación es alarmante. Grenilla, un médico ruso que ha estado trabajando con algunos de los combatientes afectados, mencionó un notable deterioro en su salud pulmonar, indicando que algunos presentan un 90% de obstrucción pulmonar y escáneres que evidencian daños similares a una neumonía crónica. Las complicaciones derivadas de la inhalación de gases tóxicos resultan ser un efecto secundario de una estrategia militar que simplemente no había sido considerada en los planes iniciales del Kremlin.
A pesar de la gravedad de las consecuencias de esta operación, el gobierno ruso no ha emitido comentarios oficiales al respecto. Esta falta de respuesta ha alimentado la especulación y la crítica sobre la eficacia de la planificación militar y la condición de los soldados en el terreno. Mientras tanto, el conflicto en Ucrania continúa profundizándose, dejando entrever que errores estratégicos como el ocurrido en Kursk podrían tener repercusiones significativas tanto en la moral de las tropas como en la opinión pública sobre la guerra.






