Un grupo de 31 víctimas de violencia rural en la Macrozona Sur de Chile ha llevado su caso ante el Comité de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en un esfuerzo por denunciar las violaciones a sus derechos fundamentales. Estas personas han sufrido atentados que, según alegan, han quedado impunes en el sistema judicial del país. La presentación ante el organismo internacional es vista como un último recurso ante la falta de respuestas efectivas por parte de las autoridades chilenas.
El portavoz del grupo, Pablo Urquízar, excoordinador de seguridad de la Macrozona Sur durante el segundo mandato de Sebastián Piñera, fundamentó su petición en las 223 denuncias que han sido formalmente presentadas ante las instancias judiciales chilenas desde el año 2006. A pesar de la gravedad de estos ataques, no se ha logrado obtener ninguna condena penal, lo que ha generado un sentimiento de desprotección y desamparo entre las víctimas.
Urquízar ha expresado su preocupación por la situación de violaciones a los derechos humanos que enfrentan las comunidades en la Macrozona Sur, resaltando la falta de medidas efectivas por parte del Estado chileno para garantizar la seguridad y reparación de los afectados. El excoordinador ha exigido no solo justicia para las víctimas, sino también acciones concretas que aseguren la protección de sus derechos fundamentales.
La situación en la Macrozona Sur ha estado marcada por una creciente violencia rural, que incluye ataques a comunitarios, incendios y otras agresiones que han afectado no solo la seguridad, sino también la vida de familias enteras y la convivencia pacífica en la región. Los habitantes de estas zonas se sienten atrapados entre la violencia y la inacción del gobierno, lo que ha llevado a muchos a buscar apoyo fuera del país.
Con esta acción, se espera que el Comité de Derechos Humanos de la ONU tome conocimiento de la situación y adopte medidas de reparación que beneficien a los afectados. Para las víctimas, este llamado a la comunidad internacional representa una oportunidad para visibilizar su sufrimiento y lograr que sus derechos sean finalmente reconocidos y respetados en Chile.






