En el contexto del Mes de la Minería, surge la necesidad de reflexionar sobre los avances tecnológicos en el sector minero chileno y los desafíos que aún quedan por superar. A pesar de que la minería ha integrado diversas tecnologías como cámaras de videovigilancia, sensores y plataformas operativas, muchos de estos sistemas operan de manera aislada. Esto no solo limita la eficiencia de las operaciones, sino que también incrementa la exposición de las faenas a riesgos cibernéticos. Según David Méndez, Business Development Manager de Genetec, la falta de interconexión entre estos sistemas impide una respuesta ágil y coordinada ante incidentes, lo que pone en riesgo tanto la seguridad de los trabajadores como la continuidad de las operaciones.
Uno de los principales retos que enfrenta la industria es la transición de una gestión reactiva a un enfoque preventivo en la seguridad. Las herramientas de analítica y el monitoreo en tiempo real son esenciales para identificar comportamientos anómalos o accesos no autorizados que pueden indicar un riesgo potencial. Sin embargo, es crucial que estas herramientas no sustituyan el criterio humano en la toma de decisiones. En cambio, deben servir para dotar a los operadores de una comprensión más clara del contexto, permitiéndoles priorizar la atención en situaciones críticas, lo que podría prevenir incidentes antes de que escalen a situaciones de emergencia.
La trazabilidad de personas, vehículos y contratistas es otro aspecto que requiere atención en las faenas mineras. La gestión del acceso debe ser eficiente y clara, lo que se complica cuando los registros de entrada no están conectados con los sistemas de videovigilancia. Una estrategia unificada que integre todos estos componentes no solo mejora la seguridad, sino que también optimiza el proceso de investigación ante eventos no deseados. Esto es especialmente importante en instalaciones mineras que tienen muchas áreas críticas y una alta interacción con empresas externas, donde el control de acceso puede marcar la diferencia entre una gestión segura o un potencial riesgo.
A medida que la digitalización avanza, la minería debe prestar mayor atención a la ciberseguridad desde la etapa de diseño de sus sistemas. Las conexiones de cámaras, servidores y sensores a las redes operacionales pueden convertirse en puntos vulnerables si no se gestionan adecuadamente. Por eso, es fundamental integrar la seguridad física con la ciberseguridad, implementando comunicaciones cifradas y protocolos de autenticación robustos. La falencia en cualquier sector digital podría comprometer la disponibilidad de los sistemas, aumentando el riesgo operativo y la dificultad en la respuesta ante emergencias.
Por último, el sector minero debe adoptar una visión que integre la seguridad a la continuidad operativa. El objetivo no es solo contar con un arsenal de herramientas de seguridad, sino también emplear inteligentemente las que ya se tienen para crear un enfoque coordinado y efectivo. La pérdida de visibilidad en áreas críticas o el acceso no autorizado pueden interrumpir los procesos productivos y poner en peligro a los trabajadores, lo cual vuelve indispensable que las plataformas de seguridad se alineen con los objetivos operacionales. El camino hacia una minería segura radica en la coordinación entre personas, procedimientos y tecnología, construyendo una cultura de prevención en lugar de simple monitoreo.






