La creciente participación de los ciudadanos en el comercio informal a través de plataformas como Instagram, Marketplace y WhatsApp ha llamado la atención del Servicio de Impuestos Internos (SII) en Chile. Muchas personas utilizan sus cuentas bancarias personales para recibir pagos por la venta de ropa, alimentos y servicios. Sin embargo, el SII ha comenzado a realizar un seguimiento más estricto de las transferencias que se realizan, lo que ha generado confusión y temores entre quienes reciben transacciones frecuentes. La pregunta que muchos se hacen es si hay límites para recibir dinero y si realmente podrían enfrentarse a una fiscalización tributaria.
Esteban Larrondo, abogado especializado en temas tributarios y socio de MYL Consultores, explica que la ley chilena no prohíbe recibir transferencias de dinero, pero permite al SII identificar actividades comerciales que no están declaradas. «La premisa errónea que muchos tienen es que recibir muchas transferencias implica automáticamente una multa, pero eso no es correcto», aclara Larrondo. El problema radica en las obligaciones tributarias de aquellos que generan ingresos a través de la venta de productos o servicios.
Según la normativa vigente, las instituciones financieras tienen la obligación de reportar al SII cuando una persona recibe 50 o más transferencias de diferentes remitentes en un único día, en la misma semana o en el mes, o 100 o más en un semestre. Esta medida está diseñada para identificar a quienes operan de manera informal, es decir, que venden de forma regular sin emitir boletas ni declarar sus ingresos. Larrondo señala que el objetivo es evitar la evasión fiscal en un contexto donde cada vez más personas buscan obtener ganancias a través de redes sociales.
Es importante destacar que el secreto bancario no se quiebra en todos los casos, y que el banco solo informa al SII sobre ciertos tipos de transacciones que superan los límites establecidos. «El SII ahora cuenta con herramientas más avanzadas para cruzar información de movimientos bancarios, facturas electrónicas y declaraciones de impuestos», afirma el abogado. Sin embargo, aclara que no todas las transferencias son vistas como sospechosas. Los pagos entre amigos, las transferencias familiares o las colectas solidarias no son el objetivo de esta supervisión; el enfoque está en las actividades comerciales habituales.
Por último, Larrondo señala que no importa únicamente el monto de las transferencias; incluso montos pequeños pero frecuentes pueden despertar el interés del SII si evidencian un patrón de comportamiento comercial. «Muchos piensan que al vender poco no necesitan formalizar su actividad, pero si hay habitualidad y un ánimo de lucro, también tienen obligaciones fiscales»,» advierte. En caso de que el SII detecte inconsistencias, podría solicitar información adicional, revisar movimientos y hasta imponer multas o cobros de impuestos por ingresos no declarados. La recomendación es clara: quienes realicen ventas frecuentes deben considerar formalizar su actividad para prevenir problemas tributarios en el futuro.






