‘Los aitas’ se ha consolidado como una de las mejores películas feel good de los últimos años, ofreciendo un enfoque fresco y agridulce hacia la paternidad. Dirigida por Borja Cobeaga, conocido por su habilidad para tejer historias que, aunque cómicas, no escapan a la dura realidad, esta película es un claro ejemplo de su talento. Tras éxitos como ‘Pagafantas’ y ‘No controles’, Cobeaga vuelve a demostrar que puede combinar el humor con la introspección emocional, ofreciendo a los espectadores una experiencia cinematográfica que les hará reír y reflexionar al mismo tiempo. Aunque ‘Los aitas’ no alcanza la grandeza de sus trabajos anteriores, sin duda es una producción que merece ser vista, especialmente por cómo aborda los dilemas de la paternidad en tiempos contemporáneos. Valora la complejidad de sus personajes y la fragilidad de sus vidas, elementos fundamentales que marcan la tónica de la película
Al comienzo de ‘Los aitas’, se presenta un contexto que resonará profundamente con los espectadores que crecieron en los años 80. La narrativa establece un punto de partida que desafía las expectativas tradicionales sobre trabajo y éxito, acentuando la transición hacia un modelo capitalista que puede resultar abrumador. A diferencia de muchas comedias convencionales donde el drama es un mero adorno, Cobeaga introduce el humor en momentos inesperados, utilizando la risa como un mecanismo de defensa frente a las pruebas que enfrentan sus personajes. El resultado es un equilibrio delicado entre la comedia y el drama, donde la historia se desarrolla sin dejar de lado las miserias que atraviesan a los protagonistas, creando una experiencia cinematográfica genuina y conmovedora.
La trama se centra en un grupo de cuatros padres que, lejos de ser los héroes tradicionales, presentan diversas facetas de la paternidad que pueden ser criticables. A medida que avanza la historia, se hace evidente que sus personalidades y actitudes evolucionan, permitiendo un desarrollo gradual que evita caer en caricaturas planas. Es interesante observar cómo la dinámica de grupo se complica, especialmente cuando las madres se revelan ausentes y los padres deben asumir la responsabilidad de acompañar a sus hijas a un campeonato de gimnasia rítmica en Berlín. Este giro de los acontecimientos no solo ofrece momentos de comedia, sino que también resalta la fragilidad de las relaciones familiares y la presión que sienten los padres en contextos inesperados.
La elección del elenco es crucial para el éxito de ‘Los aitas’. Cada actor logra encarnar a su personaje con tal veracidad que el público puede reconocer sus propias experiencias en ellos, creando una conexión emocional más profunda. A través de una road movie que transcurre entre situaciones absurdas, Cobeaga habilita la exploración de temas como la paternidad y la responsabilidad, sin que los personajes se conviertan en objetos de burla. La interacción constante entre los protagonistas permite que, a pesar de sus fallos, el espectador no los rechace, sino que vea en ellos la complejidad de seres humanos que intentan navegar por la vida de la mejor manera posible.
Finalmente, aunque ‘Los aitas’ podría no presentar los momentos cómicos que muchos esperan, ello no resta valor a su mensaje. A lo largo de la película, algunos personajes pueden sentirse poco desarrollados en comparación con los protagonistas, pero cada uno cumple un papel importante en la historia general. La duración ajustada de la película permite que el ritmo se mantenga ágil, evitando cualquier pausa innecesaria en la narrativa. En resumen, ‘Los aitas’ se erige como una de las propuestas más destacadas del cine español reciente orientado hacia lo uplifting, abordando con calidez y franqueza la experiencia de ser padre en un mundo en constante cambio.






