El Índice Nacional de Estadísticas (INE) ha informado que la inflación del último mes de 2025 ha registrado una caída del 0,2%, superando las expectativas del mercado. Este descenso en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) se refleja en un cierre anual de la inflación en 3,5%, lo que representa la variación más baja desde el año 2020. A pesar de que esta cifra es ligeramente superior a la de noviembre, que se situó en 3,4%, el dato destaca la continuidad de la tendencia a la baja que se ha visto en el tejido económico del país en los últimos meses, y que podría ofrecer un alivio a los consumidores.
Benjamín Villena, académico en el Instituto de Políticas Económicas (IPE) de la Universidad Andrés Bello, ha celebrado este descenso en la inflación, indicando que «los valores negativos de diciembre permiten que el año cierre dentro del rango meta establecido entre el 2% y el 4%.» Este comportamiento sugiere que las políticas aplicadas por el banco central han tenido un efecto positivo, permitiendo un control efectivo de la inflación que podría incentivar la reducción de las tasas de interés más adelante, dependiendo de la evaluación de los riesgos inflacionarios futuros.
Por su parte, Gonzalo Escobar, también académico en la Universidad Andrés Bello, ha señalado que la variación negativa de la inflación es una excelente noticia para la economía local. Escobar argumenta que el ritmo de disminución de la inflación ha sido más rápido de lo que muchos analistas prevían, lo que puede ser un indicativo de la efectiva gestión del Banco Central durante el año. Esta percepción positiva entre los economistas genera un ambiente optimista sobre la estabilidad económica en el próximo año.
Mirando hacia adelante, Escobar anticipa que durante el primer trimestre de 2026, la inflación anual podría llegar a estar dentro de la meta del 3%, lo que permitiría al Banco Central continuar con una política monetaria expansiva. Esto sería un paso importante para facilitar el crecimiento económico, ya que una tasa de política monetaria decreciente podría fomentar el consumo y la inversión, aspectos cruciales para la reactivación de la economía en el contexto post-pandemia.
Finalmente, se espera que la reciente caída en la inflación beneficie a los consumidores, puesto que se prevé una reducción en la Unidad de Fomento (UF). Se estima que, hasta el 9 de febrero, la UF disminuiría en $79, lo que impactará positivamente en los contratos y planes expresados en esta unidad. Esta situación será un alivio para muchos hogares, brindando una oportunidad para que la economía familiar respire un poco más, tras años de tensiones inflacionarias.






