Indra ha registrado un movimiento significativo en sus acciones esta mañana, aumentando un 2,65% y alcanzando un valor de 35,68 euros tras una reciente caída del 6,90% en los días anteriores. Este incremento coloca a Indra como el valor líder del IBEX 35 en lo que va de 2025, con una impresionante revalorización de más del 100%. Sin embargo, el optimismo del mercado se ha visto empañado por la noticia de que General Dynamics ha decidido cerrarle la puerta a la posible adquisición de Santa Bárbara Sistemas, su filial española de vehículos blindados, en el marco de su nuevo plan estratégico 2030.
La intención de Indra de adquirir Santa Bárbara Sistemas había ganado atención hace tres meses, cuando la empresa expresó su interés en esta operación estratégica. Sin embargo, el reciente anuncio de General Dynamics sobre su plan industrial y tecnológico podría frustrar dichas intenciones. Este plan incluye un enfoque fuerte en la producción de vehículos terrestres, así como la expansión en diversas regiones de España, lo que coloca a Santa Bárbara en una posición privilegiada para consolidarse como líder en el sector de vehículos blindados.
Carlos Pellicer Vercher, analista de Bankinter, subraya la importancia de esta decisión, indicando que el cierre de la opción de compra por parte de Indra significa que perderá la oportunidad de generar ingresos significativos de los 565 vehículos que Santa Bárbara prevé fabricar para 2030. En particular, destaca que Indra sólo tendrá acceso a los ingresos del 8×8, el vehículo blindado en el que tiene participación a través de Tess Defense. Esta situación podría intensificar la competencia en el sector de defensa de España, ya que Santa Bárbara se posiciona para liderar la fabricación de vehículos blindados.
A pesar de la negativa a la adquisición, Bankinter ha mantenido su recomendación de compra sobre Indra, estableciendo un precio objetivo de 36,8 euros por acción. La firma considera que la compañía seguirá beneficiándose del aumento estructural del gasto en defensa por parte de los gobiernos europeos, lo que a su vez fortalecerá su modelo de negocio, especialmente en el segmento de defensa, que se espera crezca a tasas más dinámicas en el futuro. Con múltiplos de valoración considerados bajos en comparación con el sector, Indra sigue siendo una inversión atractiva.
Por otro lado, llama la atención el reciente movimiento de Morgan Stanley, que ha aflorado una participación del 3,331% en el capital de Indra. Tal posición se compone de un 0,218% en acciones directas y un 3,113% a través de derivados financieros, como los ‘equity swaps’. La naturaleza de esta participación plantea interrogantes sobre si Morgan Stanley aborda esta inversión de manera independiente o si se está preparando una ampliación de un paquete accionario. Este interés por parte de un jugador significativo en el sector financiero podría añadir una capa adicional de atención hacia Indra en el futuro cercano.






