Chile se ha consolidado como el principal destino mundial en la inversión en exploración de cobre, captando en 2024 un impresionante 27,4% del presupuesto global dedicado a esta actividad, lo que equivale a aproximadamente US$637,4 millones. Este liderazgo en la exploración minera resalta la importancia estratégica de Chile en la cadena de suministro de cobre, un mineral crucial para diversas industrias, especialmente en el contexto de la transición energética global. Sin embargo, a pesar de esta destacada posición, surge la necesidad de profundas reformas institucionales que faciliten y fomenten la exploración temprana, indispensable para garantizar el descubrimiento de nuevos yacimientos y, por ende, la competitividad sostenible del sector a largo plazo.
Un reciente informe elaborado por la organización Espacio Público ha analizado la evolución de la exploración minera en Chile, así como las reformas implementadas en el sistema de concesiones. A pesar de que estas reformas han sido consideradas un avance significativo, al robustecer los incentivos para un uso efectivo de las concesiones y mejorar la disponibilidad de información geológica, el informe también señala que persisten desafíos importantes. Notablemente, la inversión en exploración sigue concentrándose en minas ya existentes, mientras que las actividades en áreas nuevas han disminuido su participación en la última década, lo que es preocupante para el futuro del sector.
La investigación enfatiza que, aunque existe un aumento en la inversión global en exploración de cobre, la dependencia de yacimientos ya operativos podría poner en riesgo la proyección del sector. Con el fin de mantener su estatus como líder mundial, Chile debe reforzar no solo la institucionalidad existente, sino también las capacidades del Estado para generar un ambiente favorable que promueva la exploración de nuevos yacimientos. Según Benjamín García, director ejecutivo de Espacio Público, es vital que Chile continúe avanzando en la refinación de sus procesos y estructuras para mitigar las incertidumbres que afectan la inversión.
Entre las recomendaciones del informe se encuentran diversas medidas para mejorar el sistema de información geológica y las capacidades del Servicio Nacional de Geología y Minería (SERNAGEOMIN). Además, se sugiere la implementación de procesos de permisos más eficientes, la digitalización del catastro minero y la evaluación de incentivos que promuevan la exploración temprana, tomando como referencia experiencias exitosas en países como Australia y Canadá. Estas acciones no solo facilitarían el acceso a la información necesaria para los inversionistas, sino que también podrían incentivar la exploración en áreas previamente inexploradas.
En conclusión, aunque Chile posee condiciones favorables para continuar liderando la exploración de cobre, es imperativo que el país complemente sus reformas recientes con instituciones más sólidas, la mejora de la información geológica y un marco normativo que favorezca el desarrollo de nuevos proyectos de exploración. Solo así podrá sostener su competitividad en un mercado global cada vez más exigente y alineado con los objetivos de sustentabilidad y eficiencia, en un mundo que demanda más que nunca este recurso esencial.





