La saga John Wick ha establecido a Keanu Reeves como un ícono del cine de acción contemporáneo. Su interpretación del asesino a sueldo ha resonado con fuerza en la audiencia, creando un estándar notable en el género. Sin embargo, con el anuncio de nuevas entregas que incluyen un cambio de protagonista, como es el caso de ‘Ballerina’, los fanáticos no han podido evitar sentir cierto escepticismo. Las preocupaciones se intensificaron cuando se supo que la película necesitaría múltiples regrabaciones, en parte debido a la crítica inicial que la calificaba como insuficiente. No obstante, lo que ha llegado a los cines ha sorprendido a muchos, ofreciendo una película de acción impactante que logra eclipsar su comienzo titubeante.
Es innegable que los primeros diez minutos de ‘Ballerina’ parecen sacados de una película de acción de baja calidad, lo que suscita dudas respecto a su potencial. Esta sección, que intenta establecer el trasfondo de la protagonista y su sed de venganza, no logra impresionar, pero afortunadamente, la calidad mejora notablemente a medida que avanza la trama. La película logra equilibrar la narrativa más contenida de las primeras entregas de John Wick con el estilo más exuberante de las posteriores, resultando en un espectáculo vibrantemente caótico que se desarrolla de manera justificada y coherente, a diferencia del excesivo derroche de ideas en ‘Parabellum’.
En términos narrativos, ‘Ballerina’ se adentra en una historia donde la protagonista busca venganza, motivada por la muerte de un ser querido, lo que añade un matiz más emocional en comparación con las motivaciones de John Wick. La adversidad que enfrenta es monumental, ya que su rival es un líder de una organización secreta pero peligrosa. Ana de Armas ofrece una interpretación fuerte que, unida a su preparación física excepcional, hace que el público crea en su capacidad para enfrentarse a quienes intentan detenerla. Su desempeño, en especial durante escenas memorables como aquella en la que utiliza un lanzallamas, establece un fuerte vínculo con la audiencia.
El estilo de acción en ‘Ballerina’ deja claro que hay una influencia marcada de Chad Stahelski, el director de las anteriores entregas de la saga. A través de la concepción visual y la ejecución de las escenas, se destaca un enfoque similar al de los filmes previos, lo que proporciona continuidad a la franquicia. Sin embargo, hay momentos que evocan la peculiaridad de Stahelski, haciendo que el espectador sienta que está viendo una continuación del universo de John Wick. Si bien el prólogo no cumple con las expectativas, a partir de ese punto el filme logra abandonar la sombra de la duda y se embarca en un viaje lleno de acción.
Aunque ‘Ballerina’ no alcanza la contundencia de ‘John Wick 4’, la película se sostiene como un espectáculo de acción entretenido que atrapa al espectador. La narrativa presentada, aunque no particularmente innovadora, se beneficia de su conexión con un universo mayor, lo que permite que los fanáticos sigan enganchados. Aunque Reeves tiene una presencia breve, su aporte al filme es valioso, y el fandom lo celebra en cualquier forma. A pesar de algunos personajes secundarios que quedan desaprovechados, el resultado es una adición interesante y digna a la saga de John Wick, dejando abierta la posibilidad de más futuras entregas que sigan explorando este fascinante mundo.






