El 15 de marzo de 2024, un equipo de científicos liderados por la NASA logró un hito histórico al observar una aurora en Marte, gracias al monitoreo de una tormenta solar que fue detectada por la sonda Perseverance. Se había anticipado este fenómeno para tres días después de la detección inicial, marcando un avance significativo en la exploración espacial. La aurora, visible desde la superficie del planeta rojo, representa una nueva ventana de observación sobre la dinámica atmosférica de Marte y cómo este interactúa con el sol, ofreciendo una oportunidad sin precedentes para entender mejor su entorno.
El lugar elegido para la observación fue el cráter Jezero, donde la sonda Perseverance se encuentra realizando investigaciones. Utilizando su estación meteorológica MEDA, dotada con el sensor RDS desarrollado en el Instituto Nacional de Técnica Aerospacial (INTA) de España, los científicos pudieron capturar la aurora en el espectro visible. Este trabajo colaborativo demuestra la importancia de la tecnología avanzada en la exploración espacial y cómo los innovadores instrumentos científicos han permitido observar eventos que antes se creían imposibles en el planeta más parecido a la Tierra.
La publicación de este descubrimiento en la revista Science Advances incluye la participación de un equipo internacional, entre ellos los investigadores españoles Víctor Apéstigue y Daniel Toledo. Apéstigue, jefe de Ingeniería de Sensores Espaciales del INTA, describió la complejidad de capturar la aurora, debido al polvo en suspensión en la atmósfera marciana. La coordinación de las observaciones fue esencial, y a pesar de las dificultades y el tenue resplandor de la aurora, el éxito de la misión representa un avance no solo para la astrofísica marciana, sino también para la ciencia en general.
El fenómeno de la aurora es provocada por la interacción entre las partículas energéticas del viento solar y el dióxido de carbono presente en la atmósfera de Marte. Esta interacción genera niveles de energía que se manifiestan en forma de luz, visible en tonos verdes. A diferencia de la Tierra, donde las auroras son comunes en los polos debido a un campo magnético fuerte, Marte presenta un escenario diferente con campos magnéticos remanentes dispersos, lo que complicaba la posibilidad de observar tales fenómenos. Este hallazgo no solo valida teorías existentes, sino también cuestiona el entendimiento previo que se tenía sobre la pérdida de la atmósfera marciana.
A medida que la humanidad se aproxima a la posibilidad de exploración y colonización de Marte, este tipo de descubrimientos se vuelve crucial. Como concluyó Apéstigue, esta investigación no solo proporciona información valiosa sobre el entorno de Marte, sino que también son fundamentales para validar modelos atmosféricos que guiarán futuras misiones. El viaje de Perseverance, que comenzó en julio de 2020 y llegó a su destino en febrero de 2021, continúa dando frutos, vislumbrando una nueva era en la comprensión del sistema solar y el planeta que alguna vez pudo albergar vida.






