La inversión en bienes raíces se está consolidando como una de las opciones más seguras y rentables para los inversores en 2025, especialmente en un contexto global caracterizado por la incertidumbre financiera y la volatilidad de los mercados. Según Sébastien Senegas, responsable de Edmond de Rothschild Asset Management en España e Italia, el sector inmobiliario en Europa está atrayendo un creciente interés, ya que ofrece oportunidades únicas en áreas como la logística urbana y la transición energética. A medida que las valoraciones se ajustan en diferentes mercados, se presentan múltiples oportunidades para aquellos dispuestos a explorar más allá de las inversiones tradicionales.
Uno de los factores que impulse el atractivo del real estate es su capacidad de ofrecer una menor volatilidad en comparación con otros activos financieros. Aunque la naturaleza de la inversión inmobiliaria implica una menor liquidez, la estabilidad que proporciona es vista como una ventaja significativa en tiempos de fluctuaciones del mercado. Senegas señala que, a pesar de las recientes subidas en los tipos de interés, hay una creencia generalizada de que los tipos continuarán bajando, lo que hará que el poder adquisitivo de los inversores se mantenga y favorezca la compra en ciertos segmentos del mercado.
Dentro del sector inmobiliario, algunas ramas están destacando por su potencial de crecimiento. La transición energética se presenta como una tendencia clave, con numerosos edificios necesitando adaptaciones al cambio climático, específicamente en lo relacionado con la sostenibilidad. Además, el sector logístico está en auge debido a la necesidad de establecer una producción más cercana a las áreas urbanas, lo que refleja las tendencias de nearshoring en respuesta a cambios en la demanda del mercado global. Estas tendencias estructurales sugieren oportunidades a largo plazo que son inquebrantables y que pueden llevar a un desarrollo exitoso de activos inmobiliarios.
La dinámica entre el mercado privado inmobiliario y el comportamiento fluctuante de los fondos de inversión inmobiliaria (REITs) también está cobrando relevancia. La naturaleza ilíquida del sector inmobiliario no cotizado permite que los inversores mantengan sus activos sin verse afectados por los precios de mercado a corto plazo. Este desacoplamiento se traduce en una mayor estabilidad de los precios en el real estate frente a la volatilidad de los activos líquidos, que están más sujetos a los vaivenes del mercado y a la especulación.
Por último, la deuda inmobiliaria se está convirtiendo en un foco de atención interesante dentro del sector. Con los bancos adoptando un enfoque más cauteloso en cuanto a la regulación y la financiación, esto ha abierto un espacio para que otros actores encuentren oportunidades de inversión. La gestión prudente de esta deuda está permitiendo a los fondos inmobiliarios reducir su apalancamiento y centrarse en inversiones más sólidas, beneficiando tanto a los gestores como a sus clientes. En este contexto, la búsqueda de terrenos en áreas contaminadas y su posterior regeneración urbana se vislumbra como una de las estrategias exitosas y sostenibles en el sector.






