La reciente radiografía del Círculo de Auditoras, desarrollada por la Asociación de Auditores Externos de Chile (AE Chile), ha arrojado resultados que marcan un hito en la percepción sobre los desafíos que enfrentan las profesionales de la auditoría externa en el país. De acuerdo con la encuesta, un notable 69,3% de las encuestadas identifica la transformación tecnológica y la digitalización como uno de sus principales retos operativos. Esta cifra supera al 53,4% que mencionó los cambios regulatorios, destacando así que la era digital está redefiniendo cómo se ejerce la auditoría. Las auditoras están cada vez más conscientes de que deben adaptarse a un entorno en constante evolución, lo que refleja la urgencia de una respuesta adaptativa en su trabajo diario.
Entre las otras preocupaciones que se manifestaron en la encuesta, destaca la necesidad de capacitación continua, mencionada por el 47,9% de las profesionales. Este dato subraya la importancia de mantener actualizadas las competencias en un sector donde el conocimiento adquirido puede volverse obsoleto rápidamente. Asimismo, los temas de ética e integridad y comunicación con los directorios también aparecieron en la lista de desafíos, lo que indica que, además de los desafíos tecnológicos, existe un fuerte componente ético y de gestión de relaciones que debe ser abordado. La ciberseguridad, señalado por un 19%, pone de relieve los riesgos adicionales ligados al uso de tecnologías en el campo de la auditoría.
Un aspecto particularmente interesante del estudio es la percepción que tienen las auditoras sobre la inteligencia artificial (IA). Un 83,4% la califica como un riesgo relevante para la profesión, lo que pone de manifiesto la ansiedad existente en torno a esta tecnología emergente. La posibilidad de que la IA pueda reemplazar ciertas funciones dentro de la auditoría genera inquietud en términos de la independencia y confiabilidad crítica que han sido siempre los pilares de la profesión. Este temor es un claro indicador de que los profesionales sienten que, si bien la IA puede ofrecer oportunidades de eficiencia y análisis de datos, también conlleva el reto de adaptarse a herramientas que requieren nuevas formas de pensamiento y habilidades.
Los riesgos que las auditoras identifican para sus clientes también son variados y preocupantes. Los riesgos financieros (68,1%) y regulatorios (61,3%) son los más mencionados, junto con otras inquietudes como la geopolítica y la economía global (52,1%). Este contexto resalta la complejidad del entorno en el cual operan, donde deben considerar no solo los avances tecnológicos, sino también factores económicos y políticos que pueden influir en la auditoría de las organizaciones. Las auditoras se enfrentan a un panorama donde la convergencia de diversos riesgos se convierte en un factor crucial a la hora de realizar su trabajo con eficacia.
Finalmente, el estudio reveló que una sólida formación es clave para que las auditoras puedan enfrentar estos desafíos de manera efectiva. Un 71,8% de las encuestadas considera que el aprendizaje en tecnologías y analítica de datos es fundamental para su desarrollo profesional, mientras que otros aspectos como conocimientos técnicos, habilidades blandas, y una buena visión de negocio y experiencia práctica también son prioritarios. Esta necesidad pone de manifiesto que la nueva generación de auditoras deberá estar equipada no solo con conocimientos técnicos tradicionales, sino también con competencias digitales y habilidades interpersonales que les permitan interactuar de manera efectiva con diversos grupos de interés, preparándose así para un futuro cada vez más interconectado y tecnológico.






