China ha expresado duras críticas hacia las maniobras militares anuales de Taiwán, conocidas como Han Kuang, calificándolas de «pura farsa» y tildándolas de un «despilfarro» de recursos públicos. El comentario oficial del Ministerio de Defensa chino, emitido por su portavoz Chen Xi, se produce en el contexto de los ejercicios que tienen lugar del 5 al 14 de agosto y que buscan mejorar la preparación militar de Taiwán ante una potencial invasión por parte de China. Esta crítica resalta la creciente tensión entre ambos lados del estrecho de Taiwán, donde Beijing considera a la isla como una parte inalienable de su territorio y no descarta el uso de la fuerza para lograr su reunificación.
Chen Xi acusó a los líderes del Partido Democrático Progresista (PDP) de Taiwán de crear un clima de pánico bélico y de convertir las ciudades de la isla en posibles escenarios de guerra. Según el portavoz, estos simulacros no reflejan la realidad de la defensa y solo sirven para justificar políticas que cada vez se alejan más de la posibilidad de un diálogo. En su declaración, Chen subrayó que el camino hacia la independencia taiwanesa es un «callejón sin salida» y que los ejercicios militares actuaron más como una «función teatral» que una preparación genuina.
El Ejército Popular de Liberación (EPL) de China anunció que se encuentra en un «constante estado de alerta» y que seguirá aumentando sus capacidades militares para combatir lo que considera «separatismo» en Taiwán y la «injerencia» por parte de Estados Unidos, un posible aliado de la isla en caso de conflicto. Este posicionamiento deja clara la postura de Pekín frente a cualquier intento de los líderes taiwaneses de distanciarse y buscar mayor autonomía o reconocimiento internacional.
Durante las maniobras de Han Kuang, que se celebran anualmente desde 1984, las diferentes ramas del ejército de Taiwán llevaron a cabo diversas actividades con la participación de la Guardia Costera, sector privado y organismos gubernamentales, en un esfuerzo por unir a la sociedad en torno a la defensa nacional. Este año, el presidente taiwanés, Lai Ching-te, participó activamente en simulacros de evacuación y defensa, enfatizando la importancia de la preparación ante la amenaza china. A su vez, se destacaron ejercicios relevantes como el bloqueo de accesos estratégicos y el rechazo a posibles desembarcos.
La creciente presencia militar de China en la región ha intensificado el esfuerzo del gobierno taiwanés por mantener su autonomía y rechazar cualquier intento de reunificación forzada. A medida que Pekín redobla su presión política, diplomática y militar sobre Taiwán, la administración de Lai Ching-te sostiene firmemente que solo los 23 millones de habitantes de la isla tienen el derecho de decidir su futuro. Esta postura deja claro que, a pesar de las advertencias de China, Taiwán continuará fortaleciendo sus defensas y buscando el respaldo internacional ante un panorama cada vez más tenso y complejo.





