En un escándalo que ha captado la atención de las redes sociales, la influencer Naya Fácil se jactó de conducir su Tesla Cybertruck a 200 kilómetros por hora, superando ampliamente el límite legal de 120 km/h en Chile. En un video compartido en su cuenta de Instagram, la empresaria mostró la pantalla de su vehículo mientras adelantaba a otros automóviles en plena Ruta 5 Sur. Este acto imprudente y peligroso ha suscitado una ola de críticas no solo por la velocidad excesiva, sino también por el comportamiento irresponsable que muestra en su vida pública.
El video, donde Naya Fácil acompaña su hazaña con emojis de gafas, se ha vuelto viral y ha reavivado el debate sobre la conducta de figuras públicas en las plataformas digitales. Las críticas han sido severas, destacando que este no es un hecho aislado, ya que Naya Fácil ha protagonizado varios incidentes controvertidos. Entre ellos, se recuerda su desnudarse en una iglesia, la participación en fiestas clandestinas durante la pandemia de COVID-19 y la agresión a un trabajador de un pub en Viña del Mar, todos incidentes que han generado un amplio rechazo del público.
Más allá de la velocidad, Naya también enfrenta problemas legales por supuestas infracciones a la ley, como el no respeto a la llamada ‘ley no chat’, que prohíbe el uso del celular al conducir. Adicionalmente, existen acusaciones sobre irregularidades en las rifas que organizaba a través de sus redes sociales. Estos antecedentes han llevado a muchos a cuestionar no solo su responsabilidad al volante, sino también su integridad como persona influyente.
En una reciente entrevista, durante un reportaje emitido por Primer Plano de Chilevisión, Naya reveló su deseo de dejar atrás los excesos que marcaron su trayectoria. Sin embargo, este nuevo episodio parece contradecir sus palabras, al poner de manifiesto la misma actitud desafiante y legalmente cuestionable que la ha caracterizado en el pasado. La comunidad ha expresado su preocupación sobre cómo estas acciones pueden influir en sus seguidores, especialmente en un contexto donde la juventud es fácilmente impressionable.
A pesar de las críticas, la influencia de Naya Fácil en las redes no parece disminuir. Muchos se preguntan hasta qué punto las acciones irresponsables de las personalidades públicas deben ser sancionadas o ignoradas en el contexto de la fama en línea. Como este caso ejemplifica, la línea entre la celebridad y la legalidad puede ser peligrosamente delgada, especialmente cuando las acciones imprudentes son normalizadas en el mundo digital.

