La imagen de la Virgen del Carmen, que fue trasladada al Museo de Ancud para un proceso de restauración, debe ser devuelta a su lugar habitual antes del 16 de julio. Este proceso es el resultado de un esfuerzo conjunto entre la comunidad local, el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, las municipalidades y la Fundación Iglesias Patrimoniales, que busca conservar la imaginería religiosa de la región de Chiloé. Hace un mes, la imagen fue retirada de su altar en la iglesia de Aldachildo, en la comuna de Puqueldón, debido a la urgencia de una restauración solicitada directamente por la comunidad, dado que forma parte del Sitio de Patrimonio Mundial de las Iglesias de Chiloé.
La restauración que se está llevando a cabo en la imagen ha mostrado un avance significativo, de acuerdo a lo que han podido comprobar los habitantes de Aldachildo, quienes se unieron a la iniciativa junto a las comunidades de Ichuac y Detif. Estas comunidades, que pertenecen a la Municipalidad de Puqueldón, jugaron un papel crucial en facilitar el traslado de la imagen. Amanda Aro Mansilla, fiscala de la Capilla Natividad de María de Ichuac, expresó su entusiasmo por el proceso: «Estas experiencias nos enriquecen porque conocemos el trabajo de los restauradores y adquirimos conocimientos que luego compartimos con las demás comunidades».
Esta restauración forma parte de un proyecto más amplio que se materializó en las mesas del Plan de Gestión Integrado del Sitio de Patrimonio Mundial. Su objetivo es establecer un modelo de colaboración que refleje el compromiso histórico de las comunidades locales por mantener la imaginería religiosa a un nivel técnico alto. Emilio De la Cerda, subsecretario del Patrimonio Cultural, enfatizó que la restauración de esta imagen no solo es física, sino que implica recuperar la esencia de la comunidad, ya que las imágenes religiosas son parte fundamental de la vida y la identidad de quienes las han cuidado a lo largo de los años.
El seremi de las Culturas de la región, Eduardo Leiva Zumelzu, añadió que esta iniciativa valida el papel de las comunidades de Chiloé como guardianas de su patrimonio religioso a lo largo de generaciones. Expresó que la colaboración con especialistas técnicos fortalece este compromiso, permitiendo una gestión patrimonial que integra el conocimiento tradicional con la conservación especializada, clave para la identidad cultural de los territorios. La Oficina Técnica Provincial Chiloé del Consejo de Monumentos Nacionales ha proporcionado las directrices necesarias para asegurar que la restauración se realice con el rigor requerido.
El plan piloto ha evidenciado el gran valor de la colaboración entre comunidades, profesionales y entidades públicas, generando un espacio de diálogo y confianza enfocado en la protección del patrimonio cultural. La restauradora Teresita de Pablomaldini, encargada de la imagen dañada por el terremoto de 1960, ha manifestado su compromiso y cariño hacia la comunidad de Aldachildo, con la esperanza de tener la imagen lista para la festividad del 16 de julio. «Me siento muy honrada de contribuir a recuperar una imagen tan significativa para todos», concluyó, resaltando la importancia cultural y simbólica de este trabajo en conjunto.






