El realizador viñamarino Iñaki Velásquez ha vuelto a ser noticia al participar en la categoría de cortometraje regional del Festival Internacional de Cine de Lebu con su obra “La luna que amamos como a un hermano”. Esta producción, protagonizada por los actores Florencia Berner, Woosuk Han y Daniel Antivilo, sigue el ascendente camino artístico de Velásquez, quien el año pasado se alzó con el prestigioso premio mayor del Festival Internacional de Yeosu en Corea del Sur gracias a su cortometraje “Danka Priscilla Danka”. En esta edición del festival chileno, además de competir con este corto, Velásquez presenta cuatro proyectos distintos, lo que refleja su compromiso y energía en el ámbito cinematográfico.
La trama de «La luna que amamos como a un hermano» surge de una inquietante historia real ocurrida en Viña del Mar en 2018, donde dos estudiantes extranjeros desaparecieron sin dejar rastro. Velásquez se interesó en este caso tras leer sobre él en el Mercurio de Valparaíso. En el cortometraje, se aborda la búsqueda de ayuda de una joven secuestrada, quien interactúa con inteligencia artificial en un intento desesperado por recuperar su libertad. Este giro narrativo plantea un interrogante sobre la efectividad y las limitaciones de la tecnología, un tema que el director explora con profundo interés en sus proyectos más recientes.
Desde sus inicios, Velásquez ha trabajado mayormente en cortometrajes y videoclips, acumulando una producción de aproximadamente 11 cortos y 30 videoclips, un recorrido que admite que le ha brindado gran satisfacción, aunque su verdadero anhelo siempre ha sido dirigir un largometraje. Actualmente, se encuentra inmerso en el desarrollo de su primera película, la cual forma parte del programa CINELEBU LAB. «Cuando haga una película, quiero estar preparado y hacerlo con un equipo comprometido», declara Velásquez, enfatizando la importancia de una buena preparación para su debut en el cine de larga duración.
A lo largo de su trayectoria, la inteligencia artificial ha jugado un papel vital en sus narrativas, pero Velásquez se muestra consciente de las dualidades que esta tecnología presenta. «Creo en las escalas de grises», afirma. En «La luna que amamos como a un hermano», las limitaciones de la inteligencia artificial se hacen evidentes cuando la protagonista busca asistencia, pero el sistema resulta incapaz de ofrecer una solución efectiva en una emergencia real. Este enfoque matizado en el uso de la tecnología invita a la reflexión sobre su papel en situaciones críticas y la dependencia humana en la misma.
El proceso de producción de este cortometraje no estuvo exento de dificultades. Velásquez recuerda que el rodaje se extendió de la tarde a la mañana siguiente, con condiciones climáticas adversas y la intervención de Carabineros, quienes inicialmente detuvieron las grabaciones. A pesar de los obstáculos, la película ha tenido un camino exitoso en festivales internacionales como Beverly Hills, Dallas y Curta Cinema en Brasil, donde fue finalista. Velásquez, quien sigue siendo un ferviente defensor de la humanidad en sus obras, busca contar historias que resuenen tanto a nivel personal como colectivo, demostrando que, a pesar de la tecnología, lo esencial sigue siendo la conexión y la actuación humana.






