La industria del envasado sigue evolucionando en su búsqueda de soluciones sostenibles, incorporando cada vez más materiales renovables y reciclados. Sin embargo, este progreso no está exento de desafíos. Enrique Hargreaves, Gerente de Ventas de SIG para Chile y Latinoamérica, comentó sobre las dificultades técnicas, regulatorias y estructurales que enfrenta el sector en la adaptación de envases para alimentos y bebidas. «La conversación sobre sostenibilidad ha tomado un fuerte impulso en los últimos años, generando avances significativos en toda la cadena de envases», expresó. A pesar de estos avances, aún existen limitaciones en la utilización de materiales reciclados, especialmente aquellos en contacto directo con alimentos, donde las regulaciones de seguridad alimentaria son estrictas.
Según Hargreaves, la industria ha hecho progresos relevantes en términos de reciclabilidad y desarrollo de alternativas, pero es crucial que los fabricantes consideren las regulaciones que rigen el uso de materiales reciclados. La relación entre sostenibilidad y seguridad alimentaria es delicada, puesto que los materiales reciclados que se incorporan a los envases deben cumplir con criterios específicos. Esto representa un reto constante para la industria, que busca innovar mientras respeta las normativas vigentes. «Es fundamental mantener estándares de calidad y seguridad, lo que a veces limita la implementación de nuevas soluciones”, agregó.
Frente a la necesidad de mitigar el impacto ambiental, el sector del envasado ha adoptado diversas estrategias, como el uso de materiales reciclados en partes no involucradas en el contacto directo con productos y la implementación de materias primas renovables, tales como polímeros derivados de fuentes vegetales. Según Hargreaves, «la innovación tecnológica es clave; hoy existen soluciones que permiten avanzar hacia la sostenibilidad sin sacrificar la calidad y el rendimiento que exige la industria alimentaria». La búsqueda de un balance entre sostenibilidad y desempeño es esencial.
Otro aspecto crítico que menciona Hargreaves son los ajustes estructurales necesarios cuando se incorporan materiales reciclados, que pueden afectar el rendimiento mecánico y la funcionalidad de los envases. El cumplimiento de normativas, como la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (Ley REP) en Chile, que considera el peso de los envases en sus criterios, resulta fundamental en esta ecuación. «La industria debe encontrar un justo medio entre sostenibilidad y eficiencia de recursos, lo que implica un análisis exhaustivo de múltiples factores al desarrollar nuevas soluciones», aseguró el gerente.
En el marco de estas demandas, la innovación se ha convertido en una prioridad estratégica dentro del sector de alimentos y bebidas. Hargreaves destacó que la industria no solo busca soluciones para reducir el impacto ambiental, sino también para optimizar la competitividad. Por ejemplo, SIG ha logrado eliminar la capa de aluminio en ciertos envases asépticos, garantizando al mismo tiempo la protección del producto. «El desafío reside en mantener un equilibrio entre la innovación, la sostenibilidad y la viabilidad económica; este es un aspecto crucial para la evolución del mercado de envases», concluyó Hargreaves.





