Este año, el turismo en Chile está experimentando un cambio notable hacia actividades eco-amigables y opciones que promueven la desconexión en destinos menos saturados. Según los últimos datos de la Federación de Turismo (Fedetur), se anticipa que entre diciembre de 2025 y febrero de 2026, se realizarán cerca de 28,8 millones de viajes nacionales, mientras que se proyectan 2,6 millones de turistas extranjeros durante este mismo período, lo que señala un repunte en comparación con años anteriores. Esta tendencia es apoyada por un análisis reciente de la consultora Go To Market que utiliza herramientas de inteligencia artificial para identificar comportamientos en los turistas que visitan Chile.
Entre las tendencias que marcarán el verano de 2026, la sustentabilidad emerge como una de las más significativas. Según Go To Market, los viajeros estarán buscando opciones de turismo sustentable que minimicen su impacto en el medio ambiente y fomenten el respeto por las comunidades locales. Esto representa una clara demanda del turismo consciente, donde los veraneantes escogen actividades que no solo les proporcionen experiencias memorables, sino que también contribuyan al bienestar del entorno que visitan.
Otra tendencia clave es la digitalización, donde las reservas online continúan siendo una determinante crucial en las decisiones de los viajeros. La influencia de comentarios y reseñas online se convierte en un factor decisivo, permitiendo a los turistas seleccionar ofertas que se alineen más con sus expectativas y deseos. Este cambio subraya la importancia de la adaptación del sector turístico a un entorno cada vez más digitalizado, donde la presencia en línea y la reputación juegan un papel fundamental en la competitividad de las empresas.
La segmentación y personalización de experiencias también ganarán terreno este verano, ya que los turistas buscan actividades diversificadas, como el enoturismo y circuitos gastronómicos, que se adapten a sus intereses específicos. Esto incluye el diseño de paquetes para grupos heterogéneos, como familias, jóvenes y adultos mayores. La capacidad de las empresas para ofrecer experiencias únicas y adaptadas será crucial para captar la atención de un público que cada vez valora más la individualización en sus viajes.
Finalmente, el turismo rural y los destinos emergentes están en auge, como una respuesta a la creciente demanda de desconexión. Tanto los chilenos como los visitantes internacionales optarán por lugares menos saturados, permitiendo que se descongestionen los destinos tradicionales. Regiones como Valparaíso y La Araucanía están listadas entre las favoritas para el turismo nacional, mientras que los extranjeros continuarán buscando los icónicos paisajes chilenos, como Torres del Paine y el desierto de Atacama, en búsqueda de aventuras y experiencias auténticas que celebren la belleza del país.






