Europa se ha convertido en el continente que presenta el calentamiento más acelerado del mundo, un fenómeno que ha llevado a un aumento alarmante en la frecuencia y magnitud de las catástrofes naturales. Según un reciente informe de Mapfre Economics, presentado en el marco de la COP30, las pérdidas económicas provocadas por eventos climáticos extremos alcanzaron cifras récord en 2023, superando los 397 mil millones de dólares. Este incremento ha sido atribuido en gran parte a la intensificación de fenómenos como tormentas convectivas severas, ciclones tropicales e inundaciones, que han marcado una tendencia ascendente en los últimos años, evidenciando la grave amenaza que representa el cambio climático para la economía y la sociedad en general.
La investigación también destaca que la brecha de aseguramiento es especialmente preocupante en América Latina, donde apenas el 19% de las pérdidas totales están aseguradas. Esto contrasta marcadamente con América del Norte, donde la cobertura aseguradora alcanza un 43.2%. La falta de polizas de seguros en economías emergentes, combinada con la creciente concentración poblacional en áreas urbanas de alto riesgo y la esquina lejana del cambio climático, ha expuesto a muchas comunidades a un mayor riesgo. Ricardo González, director de Análisis de MAPFRE Economics, afirma que el aumento de las pérdidas aseguradas ha sido sostenido desde 1992, con un crecimiento anual del 5% al 7%, lo que subraya la urgencia de implementar políticas efectivas que amplíen la cobertura.
El informe de Mapfre Economics enfatiza la necesidad de una colaboración más estrecha entre el sector asegurador y los gobiernos para reducir la brecha de protección. Uno de los ejemplos citados en este sentido es el Consorcio de Compensación de Seguros en España, el cual indemniza los siniestros extraordinarios. Se propone la creación de marcos de colaboración que promuevan incentivos para la mitigación de riesgos y el establecimiento de sistemas de alerta temprana, que podrían mejorar significativamente la capacidad de respuesta ante desastres naturales. La implementación de soluciones paramétricas, que permiten pagos automáticos basados en condiciones climáticas específicas, también se sugiere como una forma de aumentar la efectividad de la cobertura aseguradora.
Mónica Zuleta, directora corporativa de Sostenibilidad de MAPFRE, subraya que el cambio climático plantea un desafío crítico para la estabilidad social y económica. Resalta que desde la actividad aseguradora se debe fomentar el desarrollo de seguros paramétricos y bonos catastróficos, que posibilitan transferir riesgos de catástrofes a inversores en el mercado de capitales. Estas innovaciones no solo serían cruciales para fortalecer la protección financiera, sino también para impulsar proyectos sostenibles, como los que MAPFRE ha presentado recientemente en la COP30, que incluyen inversiones en energías renovables y en iniciativas de reforestación.
El informe ‘Cambio Climático, Riesgos Extraordinarios y Políticas Públicas’ hace un llamado urgente a la acción colectiva y coordinada para enfrentar la crisis climática que ya está afectando a millones de personas en todo el mundo. La creciente frecuencia y severidad de las catástrofes naturales exige que tanto las entidades gubernamentales como las aseguradoras trabajen de la mano en el desarrollo de soluciones efectivas que protejan no solo los activos económicos, sino también la vida y bienestar de las comunidades vulnerables. La disponibilidad del informe completo, accesible en la página de la Fundación MAPFRE, proporciona un contexto valioso para las discusiones que deben tener lugar en torno a la adaptación y mitigación ante el cambio climático.






