El pasado 2025, la trigésimo segunda edición de los Premios Literarios, organizados por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, destacó un total de 25 obras ganadoras y 22 menciones honrosas en diversas categorías. Este evento, que busca promover la creación y difusión de la literatura en Chile, otorgó galardones en categorías como Mejores Obras Literarias, Escrituras de la Memoria, Narrativa Gráfica y Publicaciones Digitales. Entre los reconocimientos, se incluyeron premios tales como el Marta Brunet, Roberto Bolaño y Amster-Coré, repartiendo más de 180 millones de pesos en estímulos a los autores premiados.
Uno de los momentos más destacados de la ceremonia fue el Premio Marta Brunet en la categoría infantil, que recayó en la obra «El viaje de Lito», escrito por la autora Lilia Hernández Vergara y publicado por Ediciones del Gato. Lilia, profesora de Castellano radicada en Cayumapu, Valdivia, ha tenido una trayectoria prolífica en la literatura, siendo parte activa de la Mesa Regional del Libro y la SECH Valdivia. Su compromiso con la literatura ha sido reconocido en múltiples ocasiones, y este nuevo galardón representa un hito en su carrera.
«El viaje de Lito» narra las peripecias de un joven que intenta comprender su entorno familiar y el mundo adulto, con el tren como hilo conductor de la historia. La autora pone énfasis en la conexión que establece con sus lectores al abordar la curiosidad infantil y la necesidad de identificación que experimentan los niños. Según el jurado, la obra destaca por su capacidad de mostrar momentos de angustia, alegría y el apoyo mutuo dentro de una familia desestructurada, lo que resuena profundamente en los jóvenes lectores.
Lilia Hernández Vergara ha manifestado que recibir el Premio Marta Brunet ha sido un impulso decisivo para su carrera, permitiéndole dar mayor visibilidad a la literatura infantil. En su opinión, este reconocimiento no solo asegura una mayor difusión de su obra, sino que también refuerza su determinación de profesionalizar su escritura. La autora recomienda a los niños que crean en ellos mismos y en sus habilidades, enfatizando la importancia de la disciplina, la lectura y la investigación en el proceso creativo.
La experiencia de Lilia con su obra y los programas asociados ha demostrado que un personaje que refleja la realidad de los niños puede influir positivamente en su desarrollo emocional. En las sesiones de Diálogos en Movimiento, se pudo observar cómo los estudiantes se identificaron con Lito, el protagonista, lo cual fomentó un crecimiento en su capacidad para abordar temas como la justicia y las emociones. La autora concluye que la literatura infantil debe ofrecer herramientas para que los niños comprendan sus emociones y las realidades que les rodean, invitando a las familias a compartir momentos de lectura que fortalezcan el vínculo intergeneracional.






