En un movimiento hacia la modernización de la construcción, Chile está a punto de experimentar un cambio significativo en las normativas de edificación que impactará directamente en la calidad de vida de sus habitantes. La nueva reglamentación térmica, que entrará en vigor el 28 de noviembre, exige por primera vez a las viviendas en las regiones de Coquimbo y Valparaíso contar con aislamiento. Este cambio representa un aumento notable en los estándares de confort y eficiencia, mejorando las condiciones de vida en más del 70%. La medida, que forma parte de la tercera etapa de la Reglamentación Térmica, se perfila como una de las más relevantes para la zona costera del país.
Las ciudades de La Serena, Coquimbo, Valparaíso y Viña del Mar son las más beneficiadas con esta nueva normativa, dado que sus estructuras anteriores no requerían aislamiento debido a un clima templado. Sin embargo, con la entrada en vigor de estas nuevas exigencias, se anticipa un avance significativo en la calidad constructiva de las viviendas. «Estamos ante un cambio estructural en la forma de diseñar y construir en Chile», afirmó Soledad Vargas, gerente de Construcción Sustentable de Arkenergía, resaltando la importancia de adecuar las normas a las realidades regionales para alcanzar niveles de confort y eficiencia más altos.
Uno de los problemas más frecuentes en la costa chilena es la humedad, que puede generar incomodidades en los hogares debido a la condensación provocada por las actuales técnicas constructivas. La nueva normativa obligará a los constructores a reforzar la envolvente térmica de las edificaciones, mejorando muros, techos y pisos ventilados. Además, se enfatizará la importancia de contar con aberturas de ventanas adecuadas y cumplir con las tasas de ventilación requeridas, elementos que jugarán un papel crucial en la eficiencia térmica de los hogares.
Asimismo, la implementación de vidrios con mejor desempeño, como los de baja emisividad (Low-E) y aquellos con factor solar reducido, permitirá conservar el calor durante el invierno y evitar el sobrecalentamiento en verano. Esto generará ambientes más confortables y sostenibles durante todo el año. Vargas subraya que «estamos frente a un cambio cultural para esta región», donde las familias no solo accederán a viviendas con altos estándares constructivos, sino también a hogares que priorizan el bienestar, la eficiencia energética y la sostenibilidad.
La adaptación a esta nueva normativa será un reto importante para constructoras, arquitectos y proveedores de materiales en las regiones IV y V. La incorporación de soluciones técnicas innovadoras y una mayor coordinación en el diseño de proyectos se convertirán en elementos clave para cumplir con las exigencias establecidas. Con este cambio, la zona centro-norte de Chile pasará de un estándar mínimo a un nivel de construcción que se alinea más con los países que cuentan con exigencias avanzadas en eficiencia energética, marcando así un hito en la forma de habitar y construir en la costa chilena.





