‘Viaje de fin de curso: Mallorca’, la nueva apuesta de Prime Video, se presenta como una comedia adolescente cuya premisa se inspira en un hecho real que conmocionó a la juventud en 2021. Sin embargo, las expectativas elevadas que uno podría tener al inicio se evaporan rápidamente. Aunque no se trata de otra comedia estúpida más, la película nunca logra despegar del todo. La producción de Prime Video en el cine español ha sido bastante modesta, con solo siete largometrajes exclusivos hasta la fecha. Mientras que ‘Historias lamentables’ se erige como el mejor de todos, películas como ‘Culpa mía’ y ‘Apocalipsis Z: El principio del fin’ han mostrado un éxito rotundo en taquilla. En este contexto, ‘Viaje de fin de curso: Mallorca’ parece perderse en la multitud de propuestas que prometen risas y diversión.
El inicio de la película establece el tono esperado: un grupo de adolescentes listos para disfrutar de su última gran aventura antes de la graduación, claramente marcada por el humor y el desparpajo. La actuación de Yolanda Ramos como una profesora excéntrica aporta un toque cómico que, aunque no es memorable, logra captar la atención del espectador. Un acierto del guion es la inclusión de una parodia del programa ‘Espejo público’, que añade un nivel de entretenimiento a lo que ocurre en el hotel donde se desarrolla gran parte de la trama. Aunque se trata de un humor básico, la conexión entre intenciones y resultados se siente en la actuación de María Esteve, que aporta un aire fresco a su papel como presentadora, rindiendo homenaje a la crítica social que, por momentos, se asoma entre las risas.
A pesar de estas chispas de humor, el escenario del hotel, donde supuestamente se desarrolla la fiesta del fin de curso, se convierte en un arma de doble filo. El director Paco Caballero intenta plasmar un estilo visual que refleje la emoción de los jóvenes actuales, pero en el camino pierde autenticidad. Es posible que este enfoque estético no resuene con todos los públicos, incluyendo a críticas que consideran un desajuste entre el comportamiento de los actores y la realidad juvenil. La falta de naturalidad en las actuaciones se siente como una barrera que impide al espectador conectarse completamente con los personajes y sus vivencias, restando así efectividad a la narración.
Existen momentos en ‘Viaje de fin de curso: Mallorca’ que logran sacar al espectador de la historia, y la escasez de presencia de Ramos en ciertas escenas no ayuda a mantener el ritmo. La protagonista, interpretada por Berta Castañé, lucha con su carácter indeciso, lo cual puede resultar frustrante para el público. Aunque su explosión dramática es sorpresiva y sincera, llega demasiado tarde en la trama, lo que la priva de peso emocional. Este desfase entre la expectativa de desarrollo de los personajes y la ejecución real se convierte en un lastre que perjudica la experiencia general del film.
Finalmente, ‘Viaje de fin de curso: Mallorca’ brilla en sus momentos de comedia más sencilla, donde el talento de Ramos para crear memes se fusiona con un humor más accesible. A lo largo del metraje, pequeñas dosis de ingenio hacen que el relato se sienta más cercano, incluso si no llega a ser espectacular. Aunque el filme podría haber resultado en una obra menos llamativa, también podría haber sido más efectiva. En resumen, aunque las expectativas iniciales no se cumplen del todo, la película se salva, aunque modestamente, de ser una experiencia completamente decepcionante. La verdad es que, a pesar de no ser su público objetivo, la falta de algunos elementos esenciales que podrían haber llevado la historia a otro nivel, son evidentes y dejan un sentimiento de anhelo por lo que podría haber sido.






