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Del piloto al estándar operacional: cómo Transelec decide qué innovación debe escalar

En infraestructura crítica, una tecnología prometedora necesita demostrar mucho más que su funcionamiento antes de incorporarse a la operación diaria. ...
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En infraestructura crítica, una tecnología prometedora necesita demostrar mucho más que su funcionamiento antes de incorporarse a la operación diaria. El modelo de innovación de Transelec muestra cómo pruebas controladas, vigilancia tecnológica, participación de los equipos y resultados medibles pueden convertir una idea experimental en una herramienta utilizada a escala.

¿Cómo puede una empresa de transmisión eléctrica encontrar soluciones para anticipar hallazgos arqueológicos, identificar vegetación protegida, reducir el ruido de una subestación o comprender en tiempo real el riesgo de una red? Parte de esas respuestas puede encontrarse fuera de la industria eléctrica.

Esa es la lógica detrás de Transelec Ventures, el vehículo de innovación abierta creado por Transelec en 2022 para conectar desafíos de su operación con startups, proveedores tecnológicos y, más recientemente, universidades y centros tecnológicos. Este proceso se desarrolla en una compañía cuyo negocio principal está ligado al funcionamiento de la transmisión eléctrica en Chile, una infraestructura donde continuidad y confiabilidad resultan fundamentales.

En una red de transmisión eléctrica, la pregunta relevante aparece después: ¿qué tiene que ocurrir para que esa solución pueda utilizarse todos los días en una infraestructura que debe operar de manera continua y segura?

Ese tránsito desde el experimento hacia la operación es especialmente exigente en el sector eléctrico. Convertirlas en parte de sus procesos habituales exige verificar que entreguen valor operacional, puedan integrarse al trabajo existente y sean utilizadas efectivamente por las personas encargadas de operar y mantener la infraestructura.

La experiencia reciente de Transelec permite observar ese proceso. La empresa señala que su política ha evolucionado desde una etapa centrada en pilotos hacia el escalamiento de soluciones digitales y de inteligencia artificial a estándar operacional. Durante el período 2025, por ejemplo, desarrolló 10 pilotos a través de Transelec Ventures y 12 iniciativas de inteligencia artificial. También reportó que el 100% del mantenimiento en sus distintas zonas ya se encontraba digitalizado.

La historia detrás de esas cifras muestra una cuestión relevante para cualquier industria intensiva en infraestructura, donde innovar también significa saber qué proyectos continuar, cuáles modificar y cuáles están realmente preparados para crecer.

Primero viene el desafío, después la tecnología

La metodología de innovación de Transelec parte desde la identificación de necesidades y utiliza tres vías principales para buscar soluciones.

Una es el portafolio interno, donde los proyectos nacen desde la propia organización y pueden desarrollarse con capacidades internas o junto con proveedores tecnológicos. 

Otra es la innovación abierta, articulada principalmente mediante Transelec Ventures, que busca soluciones desarrolladas fuera de la empresa. 

La tercera es la vigilancia tecnológica, destinada a observar tecnologías y tendencias que puedan resultar relevantes para la operación.

La combinación evita reducir la innovación a la compra de tecnología disponible en el mercado. En algunos casos, el conocimiento sobre el problema existe dentro de la organización y requiere encontrar una herramienta capaz de resolverlo. En otros, una tecnología emergente puede abrir una posibilidad que los equipos todavía no habían incorporado a sus procesos.

Transelec Ventures nació en 2022 precisamente para ampliar esa búsqueda. Su modelo convoca a startups y proveedores tecnológicos para responder a problemas previamente definidos y probar sus soluciones en condiciones relacionadas con la operación real. 

Tras la evaluación inicial, los proyectos seleccionados pueden avanzar hacia pilotos que pueden desembocar en un plan de escalamiento.

Un piloto necesita demostrar algo concreto

Una prueba de concepto permite responder si una determinada tecnología puede funcionar, pero un piloto operacional debe responder varias más.

La sexta convocatoria de Transelec Ventures, lanzada en 2025, ofrece un ejemplo. Uno de sus desafíos buscaba una herramienta para comprender de manera dinámica el riesgo operacional de la red de transmisión, combinando distintas variables internas y externas para apoyar decisiones de corto y mediano plazo. Este tipo de aproximación se relaciona con la evolución hacia un mapa de riesgos más amplio para una empresa eléctrica, donde la operación debe incorporar nuevas fuentes de información para anticipar escenarios.

Las bases del desafío detallaban indicadores para evaluar el piloto. Entre ellos aparecían la sistematización de casos históricos y el uso efectivo de la herramienta por parte de los equipos: la meta incluía contar con al menos cinco usuarios activos de las áreas de operaciones o gestión que utilizaran la solución semanalmente. También se esperaba que el sistema generara alertas automáticas útiles y validadas por usuarios operacionales.

Una herramienta puede entregar buenos resultados técnicos y seguir siendo difícil de incorporar a la operación. Si requiere demasiadas tareas adicionales, entrega información que los operadores no consideran útil o funciona desconectada de los procesos donde se toman decisiones, su capacidad de generar valor a escala disminuye.

La adopción interna pasa entonces a formar parte de la prueba. El usuario final deja de ser únicamente quien recibe una tecnología terminada y participa también en determinar si esa solución responde al problema que motivó el proyecto.

Seguridad y confiabilidad cambian la forma de innovar

La transmisión eléctrica pertenece al grupo de infraestructuras donde las fallas pueden tener consecuencias amplias. Las líneas y subestaciones transportan electricidad entre los centros de generación y las zonas donde ésta se consume, por lo que su funcionamiento requiere altos niveles de continuidad y confiabilidad.

Probar una herramienta en un entorno controlado permite evaluar su comportamiento antes de extenderla. La propia metodología descrita por Transelec establece una secuencia de pruebas de concepto y pilotos controlados. Las soluciones que muestran resultados positivos pueden posteriormente escalar hacia la operación general y transformarse en nuevos estándares.

El resultado esperado tampoco se limita a ahorrar tiempo. Esto vincula las iniciativas digitales con eficiencia, seguridad de los equipos y gestión de activos. Transelec informó, por ejemplo, que al cierre de 2025 el 59% de sus activos críticos estaba sensorizado, con el objetivo de alcanzar el 100% durante 2026.

Sensorizar un activo significa incorporar dispositivos capaces de registrar variables sobre su condición y funcionamiento. Esa información permite observar infraestructura que anteriormente dependía en mayor medida de inspecciones periódicas y utilizar datos para orientar decisiones de mantenimiento.

En este ámbito, la innovación adquiere un carácter menos visible que el lanzamiento de una nueva tecnología de consumo. Su valor puede estar en detectar antes una anomalía, priorizar una inspección o entregar mejores antecedentes antes de intervenir un activo.

Cuando el piloto deja de ser piloto

Algunas tecnologías utilizadas actualmente por Transelec recorrieron previamente ese camino.

La inspección de líneas mediante drones comenzó años atrás como un plan piloto para mejorar el diagnóstico de la infraestructura. El proceso incluyó capacitación de personal, adaptación de la tecnología a las necesidades propias de las operaciones y evaluación de los cambios requeridos para su implementación.

Desde 2023, la empresa ha reportado diferentes iniciativas que han completado su ciclo dentro del portafolio de innovación. Entre las tecnologías que avanzaron hacia escalamiento aparecían la Plataforma de Gestión de Vegetación y la inspección de líneas mediante drones e inteligencia artificial.

Esta última combina imágenes capturadas desde el aire con herramientas capaces de analizarlas y apoyar la identificación de condiciones que necesitan revisión. El Centro de Monitoreo de Activos de Transelec también utiliza sensores y sistemas de análisis para seguir el estado de diferentes componentes de la red y orientar mantenimiento preventivo.

El patrón se repite: detectar una necesidad, probar una solución en una escala acotada, recoger datos, adaptar la tecnología y decidir si existen condiciones para extenderla.

Escalar también significa cambiar la cultura

Una herramienta puede superar satisfactoriamente una prueba y encontrarse luego con procesos internos, competencias o formas de trabajo que dificulten su utilización cotidiana. Por eso, el escalamiento suele requerir capacitación, responsables claros y equipos dispuestos a incorporar una manera distinta de ejecutar una tarea.

Transelec ha identificado históricamente ese componente cultural dentro de su estrategia de innovación. En su modelo, el proceso tecnológico convive con aspectos como experimentación, colaboración y adopción por parte de las personas.

Para labores de mantenimiento, la compañía ha dispuesto de diferentes innovaciones como drones y otros dispositivos para, por ejemplo, labores de mantenimiento. En esos casos, la incorporación inicial de esta tecnología incluyó la formación de trabajadores como pilotos, con el objetivo de desarrollar sus capacidades y adaptar posteriormente el uso de la herramienta.

Eso modifica la pregunta con la que se evalúa una innovación. Ya no basta con saber si una máquina, un software o un algoritmo funciona. También importa determinar si la organización puede incorporarlo de forma consistente a sus decisiones y procesos.

De experimentar más a seleccionar mejor

La digitalización del sistema eléctrico seguirá ampliando las tecnologías disponibles para operar y mantener redes. Inteligencia artificial, sensores, análisis de grandes volúmenes de datos, automatización y herramientas de monitoreo remoto forman parte de esa transformación.

Este proceso tecnológico ocurre al mismo tiempo que la compañía amplía las capacidades desarrolladas históricamente en transmisión hacia agua, almacenamiento y nuevas infraestructuras, lo que también aumenta la diversidad de problemas operacionales donde pueden aplicarse nuevas soluciones.

En 2025, Transelec concentró su portafolio interno en dos ámbitos: automatización inteligente e inteligencia artificial, y tecnologías de terreno. La innovación abierta complementó esa búsqueda mediante proyectos provenientes del ecosistema tecnológico.

La madurez en innovación también puede medirse por la capacidad de experimentar con disciplina. Definir el problema antes de probar una solución, evaluar resultados verificables, escuchar al usuario operacional y escalar únicamente aquello que demuestra que puede funcionar fuera del piloto.

En una infraestructura donde confiabilidad y continuidad son esenciales, el éxito de una innovación comienza cuando deja de ser una novedad y pasa a formar parte de la manera habitual de operar.

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